| domingo, 11 de febrero de 2007 |
| Lo importante es que el perro no ladró aquella noche |
Dado que es mi primer envío (pero no el último), me parece que lo correcto es presentarme. Os voy a enseñar a ver el escepticismo con algunas herramientas y pensamientos analíticos, con ayuda de la erróneamente llamada ciencia exacta: las matemáticas. Vamos a empezar fuerte, voy a hablar de política. Y vamos a ver a través de un ejemplo ficticio, una situación que puede pareceros incluso más real de lo que podéis imaginar. No seréis los únicos, y cualquier parecido con la realidad probablemente esté fundado, pero la responsabilidad será únicamente de vuestro subconsciente, de vuestros rencores, y de vuestra mala leche.
Un partido político tiene un problema al elegir un programa electoral, ya que de eso depende enormemente la cantidad de votos que se va a llevar. Supongamos que hay dos partidos que se presentan a las elecciones de un país ficticio: el partido Rojo y el partido Azul. Ninguno de ellos se va a preocupar por cuestiones de principio, así que las dejarán de lado en su programa electoral. De hecho, lo que les interesa completamente es sacar el máximo número de votos, así que van a hacer sus programas electorales en función del que les venga mejor para asegurar sus objetivos. En el otro plato de la balanza vamos a colocar a los Votantes. Los Votantes, sin embargo, sólo van a preocuparse por cuestiones de principio, y no son en absoluto fieles a ningún partido. Representemos los principios de voto de cada votante con un valor numérico entre 0 y 1, que perfectamente podría ser una ideología de izquierdas para el 0 y una de derechas para el 1, con todos los matices de gris representados por medio. ¿En qué posición política deberían colocar los partidos a su programa electoral? Una vez que elijan sus puntos, no podrán cambiarlos posteriormente, y los votantes van a votar por el partido que se encuentra más cerca de su posición. Además, el programa no se da a conocer simultáneamente, sino que primero lo revelará un partido, y luego el otro. Visto así la solución es muy sencilla. Si el primer partido se coloca a la izquierda de la mitad, el otro partido se va a llevar más trozo del pastel, y si se coloca más a la derecha, el otro también se llevará más votantes, por tanto el primer partido se coloca justo en el centro. Y el segundo partido, las únicas opciones que tiene ahora son perder o empatar con el primero, así que se coloca también en el centro, y cada uno se lleva la mitad de los votos. Este modelo tiene cierto sentido en la escena política estadounidense, ¿y en europa? Bueno, el modelo bipartidista resumidamente presentado aquí arriba no se ajusta tan bien, así que podríamos introducir un tercer partido en la escena política, el partido Verde, y supongamos que se le da la opción de elegir último (el partido Verde tiene la misma falta de escrúpulos que los otros dos, así que va a elegir su programa sólo con el objetivo de obtener más votantes). Colocarse ahora en la mitad es un error, ya que el tercer partido puede colocarse a la izquierda o a la derecha, y se llevaría esa mitad. Así que la elección lógica es que el partido Rojo y el partido Azul se coloquen entre 0.25 y 0.75, dejando al tercer partido la única opción de ponerse justo en el centro para maximizar sus votos. Aún así, el partido Rojo y el Azul empatan con un 37.5% de votos cada uno, mientras que el partido Verde se lleva un 25% de votos. Entonces, ¿Por qué iba a querer el partido Verde entrar al ruedo, sabiendo que siempre va a ser la Cenicienta? Si modificamos el modelo de manera que el partido Verde sólo pensará que vale la pena formar un partido, veríamos que la opción más estratégica para que eso no ocurra es mover levemente a los otros dos partidos hacia el centro, alrededor de un 1%, de esta forma el partido Verde no va a poder cumplir su objetivo, así que el partido Rojo y el Azul se van a repartir sus votos. Un comentarista político que no hiciese este análisis podría suponer que los partidos se colocan en esas posiciones, y que se mueven hacia el centro, por cuestiones de principio. Sin embargo en nuestro modelo, la primera suposición y condición es que los partidos no se preocupan por sus principios, así que el comentarista se estaría equivocando. Lo importante de esto es que el comportamiento de los dos partidos "mayores" está condicionado por algo que no llegó a ocurrir al final (la inclusión "fuerte" del tercer partido). Como dijo Sherlock Holmes, a menudo lo importante es que el perro no ladró aquella noche.
Fdo. Tom Etiquetas: Wolf's cave |
posteado por Tataratrosky @ 15:09  |
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| 2 Comentarios: |
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La verdad es que ante formas de analizar el mundo así uno no tiene más remedio que quitarse el sombrero. Hay muchas cosas interesantes en su artículo y por empezar yo mismo lanzaré el primer globo sonda. La vuelta de tuerca que supone analizar los programas políticos "despolitizados". Es fascinante los resultados que obtenemos al aplicar una metodología de análisis matemático a un fenómeno social. Quizás no tenga una fiabilidad dle 100% pero desde el tratamiento utilitarista que hace de los programas políticos tiene mucho de real... sin duda todo esceptico que se precie no dejaria de lado estas reflexiones.
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Al igual que Tataratrosky, me quito el sombrero ante esta comparación, pero, si os fijais, no es tan diferente de la realidad, ¿no creeis?
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Bienvenido escéptico, este es tu espacio. Esta umbría esquina de la red te abre sus puertas a saborear el rancio placer de la crítica. El Steppenblog tiene como cometido ser una nueva ventana a la realidad donde nada se oculte, donde solo se perciban las tonalidades grises de la vida. A través de estas lineas oiremos el aullido del lobo en cada rincón de este decrépito mundo. Nuestras palabras serán el azote de los inocentes, de los crédulos porque el saber no tiene marcha atrás, porque tenemos la sabrosa desgracia de ser conscientes de la depravación del mundo. Porque, "si el mundo tiene razón, si esta música de los cafés, estas diversiones en masa, estos hombres americanos contentos con tan poco tienen razón, entonces soy yo el que no la tiene, entonces es verdad que estoy loco, entonces soy efectivamente el lobo estepario que tantas veces me he llamado, la bestia descarriada en un mundo que le es extraño e incomprensible, que ya no encuentra ni su hogar, ni su ambiente, ni su alimento." Antes de seguir no olvides visitar la sección de premises donde aclaramos los pormenores de nuestra propuesta. |
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La verdad es que ante formas de analizar el mundo así uno no tiene más remedio que quitarse el sombrero. Hay muchas cosas interesantes en su artículo y por empezar yo mismo lanzaré el primer globo sonda. La vuelta de tuerca que supone analizar los programas políticos "despolitizados". Es fascinante los resultados que obtenemos al aplicar una metodología de análisis matemático a un fenómeno social. Quizás no tenga una fiabilidad dle 100% pero desde el tratamiento utilitarista que hace de los programas políticos tiene mucho de real... sin duda todo esceptico que se precie no dejaria de lado estas reflexiones.