"Cometemos el error de pensar que los suicidas son solamente los que llegan a hacerlo"
domingo, 27 de mayo de 2007
El cine, piratas del caribe y al final me compré el cañonero.
Ayer fui al cine. Soy un usuario habitual de la gran pantalla en parte gracias a que en muchas ocasiones llego a considerar le cine como el séptimo arte. Por eso me gusta seleccionar bien las películas que veo, y acostumbro a criticar con bastante fundamento lo que me echen por la pantalla. Lastima que ayer no tuve ocasión de preseleccionar. Acudí en comunidad en uno de esos actos sociales donde lo de menos era la película, siempre que la compañía sea buena (que de hecho lo fue). Y cometimos todos el craso error de ver Piratas of the Caribean. At the world’s end. La dimensión de mi desilusión no tuvo límites. Se presenta ante el público como una de las grandes películas del año, despertando esa especie de expectativas sado porque en el fondo uno sabe que nunca llegan a la altura de o esperado. Y es que tenemos ante nosotros una tediosa película de tres horas de duración. Basada en una rocambolesca trama que a partir de los 30 minutos uno no es capaz de comprender con claridad y termina diluyendose como un azucarillo. Los personajes cambian de bando continuamente abusando de la percepción del público de que los protagonistas son los buenos. Así que a partir de la mitad del film uno ya no sabe que espadazos debe aplaudir y que discursillos de pacotilla son los que se deben seguir. La acción es tanta y tan facilota y postureante que al final acaba por darte igual. Y es que esta super producción de Disney y Bruckheimer recoge en su seno todos esos topicazos que me animan a no ir al cine a ver una película… lastima que no se diera cuenta el productor. Nos plantan un largo de piratas llena de diálogos sin sentido y de chistes fáciles que rozan lo estúpido, para tenernos sentados la friolera de tres horas delante de tres guaperas y una rubia platino postureando. Me fastidia que Disney sea sencillamente incapaz de mostrar aunque solo sea un poco de rudeza histórica, un poco de realismo, y se empeñe en añoñar a su gran publico infantil al que le llena la cabeza de memeces que solo alejan de la realidad. No hay ni un solo supuesto valor piratesco en la película… es más los protagonistas se parecen más a Franklin o a Roosevelt con sus discursos de libertad, de respeto a las normas y de fraternidad que a supuestos piratas. Y uno se pregunta ¿por qué? Por qué se arma la que se arma con este estreno y los anteriores (y previsiblemente el que llegué). Porque el cine nos guste o no está hecho para entretener y el gran publico busca la risa tonta, el beso fácil y la postura épica. Y mientras los de Hollywood te meten sus cuñitas publicitarias de libertad y respeto a las normas haciendo muchas veces de un acto sencillo como es ir al cine algo repugnante.
Un servidor se queja pero anoche era yo el que fue al cine… o sea que al final me compré el cañonero. Hoy si me doy asco.
Bienvenido escéptico, este es tu espacio. Esta umbría esquina de la red te abre sus puertas a saborear el rancio placer de la crítica. El Steppenblog tiene como cometido ser una nueva ventana a la realidad donde nada se oculte, donde solo se perciban las tonalidades grises de la vida. A través de estas lineas oiremos el aullido del lobo en cada rincón de este decrépito mundo. Nuestras palabras serán el azote de los inocentes, de los crédulos porque el saber no tiene marcha atrás, porque tenemos la sabrosa desgracia de ser conscientes de la depravación del mundo. Porque, "si el mundo tiene razón, si esta música de los cafés, estas diversiones en masa, estos hombres americanos contentos con tan poco tienen razón, entonces soy yo el que no la tiene, entonces es verdad que estoy loco, entonces soy efectivamente el lobo estepario que tantas veces me he llamado, la bestia descarriada en un mundo que le es extraño e incomprensible, que ya no encuentra ni su hogar, ni su ambiente, ni su alimento." Antes de seguir no olvides visitar la sección de premises donde aclaramos los pormenores de nuestra propuesta.