 Es curioso que para unos u otros el vencedor suele ser claro. El PP esgrime que es la formación más votada y que tiene más capitales que el PSOE desde hace 12 años. Para el PSOE ellos tienen más concejales en general y les han quitado comunidades autónomas clave. Para unos es Madrid la clave, para otros es Cataluña. Total, que ellos lo tienen clarísimo y el resto de la gente no. El caso es que en mi opinión no tienen razón ni unos ni otros. La verdad es que los vencedores no son ni socialistas ni populares, los vencedores son los absentistas. Las cifras hablan bien claro, han votado el 63’9% del censo electoral. Quedando bastante claro que el desinterés por la política va en aumento. Esto es culpa de todos y de nadie. Los políticos son en buena parte responsables por no ejercer una política sensata y madura a la altura de nuestros vecinos europeos con autentico sentido de político de estado. En vez de eso son maquinas electorales que solo buscan rentabilizar al máximo en votos cualquiera de sus acciones olvidando, que lo más importante son los ciudadanos. Del otro lado queda la sociedad inmiscuida en una dinámica de degradación del tejido social que aleja los valores democráticos a pasos agigantados y que hace que un importantísimo numero de jóvenes llegue a la universidad sin distinguir la izquierda de la derecha, lo cual es un síntoma bastante claro de cómo marchan las cosas en este país. El resultado ya lo vemos, unos políticos bananeros y una sociedad atontada no son precisamente motivo para el optimismo. Y eso ¿por qué? Se preguntarán. Pues yo lo veo claro esas gentes escasamente culturizadas son el caldo de cultivo de los radicalismos, son los que colocan en el poder a los grandes dictadores y populistas llegados momentos de crisis. Y España es un lugar idóneo para estas circunstancias, como nuestra historia demuestra. Si ese 36’1% de absentistas votara en masa daría verdaderos vuelcos a la realidad electoral española que sabe dios que consecuencias tendrían. Tenemos mucha labor por delante refrescando aquellas sabias palabras de Churchill cuando decía que la democracia era el menos malo de los sistemas políticos conocidos. Si queremos que nuestra democracia al menos sobreviva (ya ni siquiera pido que avance) tenemos que hacer enormes esfuerzos por dotar de cultura política la personal para exigir a nuestros políticos que deben cambiar debemos hacer esfuerzos positivos no pasivos, buscar alternativas, castigar a los grandes, innovar en formaciones de nueva construcción lo que sea menos abandonar el carro democrático que tanto trabajo cuesta construir.
Fdo. Tataratrosky
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Los que necesitan cultura, y no sólo política, son los políticos.
Y no estaría de más tampoco pasar página, que parece que 30 años son pocos para olvidar y convivir en paz. A ver qué pasa cuando se renueven un par de generaciones.