
Ayer le pregunte, iluso de mi, a mi madre si recordaba por casualidad la hora exacta en la que nací. Y como es lógico no lo recordaba con exactitud. Y resulta que anteayer nació una chiquilla de la que se no solo su nombre y apellidos, sino que conozco su estatura exacta y su peso al gramo. Es triste pero vivimos una España de pena, sabemos más de cesareas que un médico de cabecera y estamos obligados a sufrir un "encojimiento de corazón" si queremos ser buenos patriotas. Vivimos una extraña crisis de valores que premia por encima de todo lo mundanalmente cutre. La rancia España del "hola" gobierna en estos días donde a uno le entran ganas de vomitar viendo el presunto orden de preferencia de los españoles si nos guiamos por la televisión. Y lo peor de todo esto es que estamos, queramos o no, obligados a recibir este influjo que lejos de ser voluntario irrumpe violentamente en nuestras casas por todos los canales posibles. Y es para preguntarse ¿Es esto lo que queremos? ¿Es esto lo que esperábamos de una sociedad democrática? Pareceré grosero pero a mi me hubiera bastado con unas palabras en el telediario matinal y una columna en la pagina de sucesos del diario local para mantenerme al tanto, lo demás sobra.
Fdo. Tataratrosky
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