 Comienza la semana Santa para el mundo católico. Que si no me equivoco viene a acontecer el viernes siguiente a la primera luna llena del hemisferio norte, solo el mero dato de la fecha sería motivo de algunas muy interesantes reflexiones sobre el calendario católico y el sincretismo religioso, pero esta vez me centraré en otro ámbito de cuestiones. Como decía es una celebración a nivel internacional, y estos días coinciden con los de mayor intensidad en la iglesia. A mí, por ser español y andaluz, me resulta curioso analizar la semana santa española. Y es que hay multitud de manifestaciones de fe a lo largo y ancho del mundo, pero indudablemente las que acontecen por nuestra geografía son como poco singulares. No hace mucho tuve la suerte de acudir a unas clases sobre migraciones en las que el profesor, gran conocedor de la cultura magrebí así como de la cultura tradicional católica, acabó planteando algunas hipótesis explicativas sobre la conducta colectiva religiosa española desde los albores de la Edad Moderna hasta nuestros días. Me pareció un punto de vista bastante interesante y dadas las fechas pensé en dejarlo aquí reflejado para deleite de aquellos escépticos que se consideren ateos. El planteamiento cuestionaba la religiosidad pública española. Argumentando que las manifestaciones de fe multitudinarias que vienen desarrollándose en España desde el siglo XV no son necesariamente un reflejo de la naturaleza religiosa y cultural de la sociedad española de entonces. A su juicio, el catolicismo que se impone definitivamente con los Reyes Católicos y que intenta asentar de manera definitiva la inquisición, actuó como elemento coercitivo de una sociedad que inició el siglo XV como un “poliedro religioso” (musulmanes, judíos y cristianos conformaban la sociedad de entonces), y que a comienzos del XVI aspiraba a ser estandarte del catolicismo mundial. La continuada presión que desde los Reyes Católicos se va imponiendo a la sociedad para una conversión definitiva al catolicismo de sus súbditos tiene efectos muy claros. De esta forma las poblaciones más cuestionadas veían la necesidad de manifestar su religiosidad abiertamente para evitar recelos de los ojos del poder. No es de extrañar curiosamente que sea en el sur donde las manifestaciones públicas de fe sean más llamativas, y es que precisamente estas zonas tenían más población “infiel” que el resto. De esta forma los grandes hitos de la purificación de la sociedad española como la expulsión de los judíos por los RRCC, o la de los moriscos por Felipe II, nos sirven para identificar nuevos empujes de la manifestación publica de Fe en aquellos lugares donde importantes contingentes de población eran obligados a convertirse al cristianismo. Por tanto bajo este punto de vista el culto público en España tiene un origen bastante aparente, más ligado “al que dirán” que a la profesión de fe. Este profesor del que os hablo, tuvo en su día la genial idea de asociar esta conducta a “paralelos” en el mundo islámico, donde al parecer, ese “que dirán” del que hablamos también tiene mucho peso. Evidentemente mi interés con esta brevísima exposición (que daría para mucho más) no es menospreciar el culto a las imágenes de ningún católico, sino explicar bajo el punto de vista social e histórico el surgimiento de esta conducta colectiva tan particular de nuestro país. Por otra parte, este razonamiento solo nos vale para explicar el surgimiento de aquellas hermandades y cofradías ligadas a imágenes de la Edad Moderna. Para el culto eminentemente contemporáneo que en su mayoría esta vinculado claramente al franquismo (y que dicho sea de paso supone un importantísimo porcentaje de las manifestaciones publicas de fe del sur de España) habría que recurrir a otro ámbito de explicaciones más políticas y menos agradables. En fin, que disfrutéis de la semana de vacaciones. A los que lo viváis viviéndolo, y a los que paséis… pasando. Fdo. Tataratrosky Etiquetas: Wolf's cave |